
Estaremos seguramente de acuerdo en que ver a un niño reír es algo que a todo el mundo nos alegra. La sonrisa es síntoma de felicidad, de satisfacción. Denota una situaión tranquila, alejada de preocupaciones y problemas.
Con los adultos puede que sea más complicado, pero no imposible. Encontrarse rodeado de personas con una sana sonrisa en sus bocas se agradece. A mi me sucede. Tengo en mi entorno a personas que aún con el paso de los años, siguen llevando un niño dentro. “Sufren” lo que se conoce también como el complejo de Peter Pan. Me encanta. Son gente inocente, incapaz de hacer daño a nadie. Bondadosos, respetuosos y sin dobleces.
Lo malo llega cuando en su camino se cruza gente dispuesta a envenenarlos, a borrar su sonrisa. Mala señal sería que lo lleguen a conseguir…crucemos los dedos para que eso nunca pase y que no hablemos resignados de esa niña que un día dejó de sonreír.
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